La inteligencia artificial se establece como un concepto complejo y determina "la habilidad de los ordenadores para hacer
actividades que normalmente requieren inteligencia humana". Se establece como algo que está dentro de la red, que no ofrece opiniones.
Se tratan de máquinas que procesan información, no la crean, es decir, se basan en la búsqueda de información de manera instantánea y veloz, lo que conlleva una serie de riesgos, como: el nulo aprendizaje y el desarrollo de seres humanos cada vez menos inteligentes.
Asimismo, la IA supone la capacidad de las máquinas para usar
algoritmos, aprender de los datos y utilizar lo aprendido en la
toma de decisiones, tal y como lo haría un ser humano. Sin
embargo, a diferencia de las personas, los dispositivos basados en IA no necesitan descansar y pueden analizar grandes
volúmenes de información a la vez. Del mismo modo, la proporción
de errores es significativamente menor en las máquinas que
realizan las mismas tareas que los humanos.
Por otro lado, la IA también se considera una disciplina de la informática que tiene como objetivo elaborar máquinas y sistemas que puedan desempeñar tareas que requieren una inteligencia humana. El aprendizaje automático y el aprendizaje profundo son dos esferas de la IA. En el último año, con el desarrollo de las nuevas técnicas y equipos informáticos basados en redes neuronales, la IA se ha venido entiendo como un sinónimo de "aprendizaje automático profundo supervisado".
La idea de que los ordenadores o los programas informáticos puedan tanto aprender como tomar decisiones es
particularmente importante y algo sobre lo que deberíamos ser conscientes, ya que sus procesos están creciendo
exponencialmente con el tiempo. Debido a estas dos capacidades, los sistemas de inteligencia artificial pueden
realizar ahora muchas de las tareas que antes estaban reservadas sólo a los humanos.
Tal y como se señala en el artículo acerca de la Inteligencia Artificial y la propiedad intelectual, se ha establecido un rápido crecimiento de la innovación en materia de IA. Esa tendencia y su acelerado desarrollo plantean una serie de retos políticos a los gobiernos y a las entidades reguladoras. Estos desafíos incluyen la utilización y la protección de los datos personales, el desarrollo de normas y la divulgación de información, la forma de financiar la innovación, la regulación de las nuevas tecnologías e incluso el riesgo de que una IA altamente avanzada (que algunos han denominado ‘superinteligencia’) pueda suponer una amenaza para la existencia humana.
Por lo tanto, se puede afirmar que la IA es una realidad que ya está presente en la vida de las personas facilitando muchas tareas, y los sistemas de IA son herramientas que, bien administradas, pueden contribuir al desarrollo económico de una sociedad. Sin embargo, su uso en incremento supone también el surgimiento de nuevos conflictos, algunos de los cuales impactan al derecho de propiedad intelectual para imponerle nuevos desafíos.
Bibliografía utilizada:
Rouhiainen, L. (2018). "Inteligencia artificial. 101 cosas que debes saber hoy sobre nuestro futuro". Editorial Alienta. Barcelona.
Estupiñán Ricardo, J., Leyva Vázquez, M. Y., Peñafiel Palacios, A. J., & El Assafiri Ojeda, Y. (2021). Inteligencia artificial y propiedad intelectual. Revista Universidad y Sociedad, 13(S3), 362-368.

Comentarios
Publicar un comentario